Shakespeare, Neruda y los berenjenales en los que me mete mi querida Anyta Sunday



(Advertencia: entrada solo para gente con curiosidad traductoril, sed de saber cómo se adaptan algunos textos, o gente con mucho tiempo que perder, porque es lo que vais a hacer con el tremendo rollo que vengo a contar. Mi espacio, mis reglas; que solo se aventuren los valientes. Advertidos quedáis). 





El otro día le dije a mi marido: «Te tengo que contar una curiosidad muy guay sobre los sonetos de Shakespeare y los versos alejandrinos de Neruda». Él, siempre paciente y dispuesto a escuchar mis mierdas, arqueó una ceja, dijo un «a ver» no muy entusiasmado y procedió a escuchar mi minidiscurso. Cuando acabé —ya levantándose del sofá y saliendo de forma disimulada del salón, no fuera a ser que aún me quedaran cosas por decir al respecto—, me soltó un «¿en qué universo eso es muy guay?» y salió huyendo cual marido de traductora coñazo.
Yo, después de escupir el café por la nariz, me dije: «Oye, pues lo escribo en el blog, que para eso está y seguro que hay alguien a quien le interesa». O no. Pero eso ya da igual porque aquí estoy y no hay marcha atrás.
Ah, y se lo conté también a Anyta, a ver qué opinaba ella al respecto, que —al fin y al cabo— es su obra. Como siempre, me ha dado plena libertad artística, cosa que agradezco infinito. Ya lo que salga de ahí… Porque, sí, yo le pongo mucha alma a lo que traduzco, pero no por eso voy a acertar siempre en mis ocurrencias, hay multitud de traducciones posibles ante un mismo texto y es inevitable que unas sean mejores que otras. El caso es que Anyta no solo reinventa Emma, sino que también coquetea con Shakespeare (de quien también es muy fan y ya me la jugó en Ángel caído a lo grande). Y es aquí donde entra en juego esa curiosidad que solo a mí me parece curiosa (y a mi amiga Diana, que a la pobre le parecen interesantes muchos de los rollos que le meto): en el tema Shakespeare. En lo difícil que es traducirlo y en la de versiones que hay de sus obras. De una sola frase han salido infinidad de traducciones; algunas en verso y, otras, por la dificultad que encarna, en prosa.
Así que documentándome sobre el tema (y perdiendo el tiempo sobremanera en tal menester) he encontrado artículos y opiniones muy interesantes sobre las diversas traducciones que se han hecho de Shakespeare a lo largo de los tiempos. Cito a Ramón García González, uno de los traductores de los sonetos de Shakespeare que, en la introducción de su obra, dice algo que a mí me parece interesantísimo: que lo importante es crear una uniformidad en la musicalidad sin por ello perder la traducción, entendimiento ni contenido. Habla de cómo trasladar los versos endecasílabos del inglés al español, el verdadero ejercicio de interpretación que eso supone y que nunca satisface, dadas las diferencias entre las dos sintaxis. García González cree encontrar una forma de medida poética con la musicalidad necesaria sin que se pierda el contenido y elige el alejandrino español. Los alejandrinos blancos con los que tanto le gustaba trabajar a Pablo Neruda y de quien tomó ejemplo para traducir los sonetos shakesperianos.

Luego leí una cosa maravillosa sobre el poeta chileno Nicanor Parra, que tradujo el Rey Lear y que se me ha grabado a fuego, pero con lo que no sé qué hacer, la verdad. Todo me queda muy grande por muy interesante y enriquecedor que me parezca. Como es larguísimo, os dejo el enlace para quien tenga algo de curiosidad: Nicanor Parra y el Rey Lear

Y ya, cuando creía estar perdiendo la cabeza y los nervios y considerando el copy/paste como única opción viable (y a tomar por culo todo), leí algo que me atrajo muchísimo en El pez volador, donde Martín Cristal analizaba cómo una sola frase de Romeo("This love feel I, that feel no love in this") había dado lugar a multitud de traducciones (y no todas buenas). Cito textualmente al autor del artículo en cuestión porque me apasiona cómo lo expresa:

«Ante tantas formas de «decir casi lo mismo» —como casi dice Umberto Eco en el título (traducido) de su libro sobre la traducción—, uno no sabe si reír o llorar. Y eso que estamos discurriendo sobre un sólo verso de la obra de Shakespeare. ¿Qué leemos finalmente los que leemos traducciones? ¿La traducción es una ventana o un velo? ¿Es una traición? («Traducir es una derrota», dicen Caparrós y von der Walde en su prólogo, «nunca tan obvia como frente a Shakespeare»). Y, ¿cómo es posible que, aun diciendo cosas diferentes en cada una de las versiones existentes de la obra, Romeo y Julieta sean siempre el mismo Romeo y la misma Julieta que conocemos todos los habitantes del mundo?».


¿Y yo que hago con esta maravilla de interpretaciones y consejos? Tengo que meter un fragmento de Romeo y Julieta y uno más largo de Sueño de una noche de verano. Y sí, puedo copiar y pegar el texto de alguna de las ediciones que me he leído, pero no me convence ninguna del todo porque soy lo peor y quiero hacer algo que me satisfaga al menos a mí (y a Anyta y, ojalá, a vosotros, si es que os importa lo más mínimo). Así que, por ahora, mientras sigo traduciendo, voy experimentando. Vuelvo a la libreta, toco, hago, rehago… Y me desespero y vengo al blog a soltaros mis mierdas como si fuera un diario, y vuelvo a desesperarme.
He entrado en bucle, sí, y voy a aprovechar esta entrada para despedirme por unos días, un par de semanas más o menos, porque si quiero acabar Emerett nunca se ha enamorado a tiempo y que quede perfecto necesito desconectar.






Me despido con algo que le leí hace unos años a Scherezade Surià, una traductora a la que superadmiro, y que me llegó al alma. Es una frase con la que me identifico totalmente y que escribo casi en cada libreta que uso:

«Traducir es tocar la misma pieza con un segundo instrumento, conociendo a fondo las reglas de este y, por supuesto, produciendo el mismo efecto en nuestro oyente que el que tuvo el oyente original». (Nota de John Ciardi, traductor al inglés del Infierno de Dante Alighieri).


Un abrazo
Virginia

Comentarios

  1. Traducir a Shakespeare supongo que serán palabras, pero ya solo por el trabajo y el cariño con que lo haces te va a quedar perfecto, seguro

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    1. Gracias por la confianza, Noelia <3<3 y por leer semejante rollaco, eres una reina xD. Un besazo

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Llega el otoño y con él una nueva traducción de Anyta Sunday.